Liga de Naciones... ¿liga de ilusiones?
Logo de la UEFA Nations League WikipediaDespués de tres ediciones en las que los títulos se han repartido entre España y sus dos grandes vecinas directas, Portugal y Francia (futbolísticamente hablando, Andorra, no te enfades), persisten dudas sobre si realmente se ha logrado ese aumento en calidad y nivel del fútbol que se quería conseguir.
El descenso de selecciones como Inglaterra, reciente doble subcampeona europea, a la segunda categoría (Liga B) en la pasada edición, o el hecho de que Alemania, tradicionalmente potente, también descendiera en la primera edición disputada (y repescada por el cambio de formato), demuestra que no todas las grandes selecciones consideran este torneo como algo más que simples "partidos de prueba".
Conjugando los factores de calidad, prestigio y duración, la Liga de Naciones de la UEFA, sumando todos los títulos de clubes y de selecciones, se queda en última posición: las supercopas son también poco valiosas, pero se juegan a uno o dos partidos con la emoción en todos ellos de ganar o despedirse del título en cada encuentro mientras que, la Nations, tiene varios partidos de fase de grupos que podrían considerase de "relleno". Otro ejemplo comparativo donde sale perdiendo es contra la nueva Intercontinental: siendo esta una competición también de valor bajo, es de nivel mundial, teniendo en este aspecto por ello mayor reconocimiento que la Liga de Naciones, únicamente de carácter europeo. Además, un torneo similar en varios aspectos como es la Eurocopa, ofrece el reconocimiento al ganador de campeón de Europa, mientras que la Nations no otorga ningún prestigio adicional más allá de la consecución del título oficial logrado.
Sin duda, una competición oficial siempre resulta más emocionante que un amistoso, donde el principal objetivo es probar y experimentar sin el peso de una competencia real. El problema con la Liga de Naciones radica en que no ha logrado captar el interés del público desde el principio al no generarse una buena propaganda e incentivos para ello; tiene un formato complejo que puede resultar difícil de entender y, lo que es peor, añade más carga física a un calendario ya saturadísimo de por sí. Más partidos con algo en juego, cuando los futbolistas ya están manejando su carga desde el inicio de la pretemporada, impide que den su máximo rendimiento en una competición que no valoran en demasía.
Para más inri, la Liga de Naciones no ha tenido el éxito televisivo que la UEFA esperaba, resultando ser un fracaso sin paliativos. Veremos si no sucede lo mismo con el nuevo formato de la UEFA Champions League, también fuertemente criticado por el sistema tan complejo de rompecabezas que tiene. El tiempo dirá si tendrá o no el mismo destino...
MATÍAS GONZÁLEZ MÁRQUEZ (@matglez3)

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