México le pone picante al partido inaugural
Este 11 de junio de 2026 quedará para la historia como el
pistoletazo de salida al mundial más largo de la historia. México y Sudáfrica
se han disputado en el estadio Azteca el primero de los 104 partidos que se
jugarán en estos 39 días, y con los horarios americanos, hará que millones de
espectadores tengan madrugar o trasnochar para no perderse nada de esta cita
mundialista.
La ceremonia de inauguración contó con mucha presencia
mexicana y latina, algo que ya nos hemos acostumbrado desde que Bad Bunny
irrumpiera en la Super Bowl estadounidense lanzando un mensaje: en Estados
Unidos (y en el mundo) también se habla español. No faltó ningún ritmo
latinoamericano gracias a Shakira, envidiable para algunos jugadores, pues es
su segundo mundial liderando el gran acto.
Uno de los que de experiencia va sobrado es Guillermo Ochoa.
El portero mexicano ha jugado su sexto mundial (esta vez desde el banquillo) y
se convierte, de momento, en ser el primer jugador en lograr esta hazaña, a la
espera de que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo (titulares) lo hagan el
miércoles.
El partido comenzó con una tónica muy clara: una alta presión
mexicana, que impactó con la serenidad de Sudáfrica (o Suráfrica, según el
rótulo de la señal internacional). La anfitriona buscaba con ansia un gol rápido,
fruto de la pasividad sudafricana con el balón. Tras una gran parada de Ronwen
Williams a una volea de Raúl Jiménez, México sabía que era su momento y no lo
desperdició.
Corría el minuto 8 cuando Sithole recibió un balón de
espaldas a la portería contraria, y sin ningún ánimo de hacer correr la bola,
fue barrido por Erik Lira, uno de los grandes nombres del partido. El pivote
mexicano recuperó y asistió a Julián Quiñones, que marcó el primer gol de este
mundial 2026.
Tras el gol y con el objetivo ya cumplido, México bajó
revoluciones a esa gran presión transcurrida durante el primer cuarto de hora
de encuentro. Sudáfrica encontraba huecos entre las líneas aztecas y creaba
situaciones de gol, pero sin materializar ningún disparo a puerta. Lira fue el
primer hombre dispuesto a la creación del juego, encontrándose incluso como
tercer central y abarcando mucho terreno de juego, como se vio en la jugada del
gol.
Tras el tanto, la estrategia sudafricana se basó en una
premisa: el juego duro. Numerosas entradas fueron las que recibieron los
anfitriones, sobre todo Fidalgo (Betis) que no fueron castigadas con amarilla,
por lo que el equipo de Hugo Broos siguió con su plan. Con posesión, más allá
de balones largos hacia los hombres de banda, no tuvieron ningún disparo hasta
el cabezazo de Foster en el 37. Aun así, la calidad mexicana se impuso y
Quiñones volvió a tener un disparo peligroso que estalló en la madera tras una
buena dejada de Raúl Jiménez, y la grada, como ya se imaginan, disfrutó de la
fiesta de la FIFA.
Al comienzo de la segunda mitad, Sudáfrica seguía sin
enterarse de que disputaban una Copa del Mundo, y cedió otra ocasión muy peligrosa
en una salida de balón, nuevamente. El arreón mexicano continuó con una buena
triangulación por banda derecha que acabó con el derribo del mismo Sithole
sobre Brian Gutiérrez. Al ser el último hombre, el colegiado no dudó y le
mostró la primera cartulina roja del choque al centrocampista sudafricano.
Al jugar los de Broos con diez, se podría llegar a pensar
que iban a bajar las revoluciones, sobre todo tras una primera parte donde el árbitro
llegó incluso a perdonar varias tarjetas sobre los jugadores amarillos, pero no
fue así. El marcador no se movía hasta que, en el 67, Roberto Alvarado le puso
un centro con música a Raúl Jiménez, que solamente tuvo que poner la cabeza
para estrenarse en un mundial, y posteriormente, romper a llorar durante la celebración.
En una jugada puntual para los visitantes, uno de los pocos
tiros a puerta, se produjo la segunda expulsión del partido. Zwane propició una
bofetada a Alvarado que dejó a la anfitriona de 2010 con nueve jugadores, un
hecho insólito en un partido inaugural. Con el resultado más que resuelto,
César Montes, central y capitán mexicano llevó a cabo lo que es una jugada
impropia de un capitán veterano como él. Mudau se iba en un uno contra uno
contra el zaguero, y este se desentendió de la jugada, provocando la tercera
roja.
Con tres expulsiones, la incomparecencia de la presidenta Sheinbaum
y el paupérrimo nivel sudafricano, damos por finalizado el primer partido del
mundial más largo de la historia. Está claro que no ha sido uno de los partidos
más vistosos, pero quedará en la memoria tanto las pausas de hidratación en un
partido a 23 grados, como las expulsiones y el ambiente en las gradas del
estadio Azteca.
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