Al Bala Azul se le escapa la victoria en el último suspiro
Un gol de Andresito antes del pitido final empató un partido lleno de tensión, en el que los tiburones iban ganando desde el minuto 7
| Los capitanes, Albert (Olímpico) y Fran Cortés (Bala Azul), junto al trío arbitral / Foto: Club Olímpico de Totana |
El pasado domingo arrancó una nueva temporada en el Grupo XIII de Tercera Federación para dos clubes veteranos en una categoría marcada por la máxima igualdad. El Municipal Juan Cayuela acogió un intenso duelo entre dos municipios vecinos, Totana y Mazarrón, con una gran respuesta en las gradas dada la cercanía entre ambas localidades, separadas por apenas media hora.
| Los once futbolistas con los que el Olímpico inició la competición / Club Olímpico de Totana |
Los locales saltaron al césped de blanco, aparcando su clásica indumentaria rojiblanca. Enfrente, un conjunto visitante vestido de verde dio el pistoletazo de salida oficial a un proyecto ilusionante, respaldado por la llegada de la empresa energética Next Energía 21 a la entidad.
| Alineación titular del Bala Azul en su estreno liguero / CD Bala Azul |
El primer aviso de peligro llegó en los cinco primeros minutos de choque, en una buena jugada individual que terminaba en saque de puerta de un viejo conocido de la parroquia azul: el lateral derecho Loren, que cambió la costa por el interior este verano.
Dos minutos después se rompía el «resultado gafas» en el marcador. Iñaki Mendizabal, recién llegado del vecino municipal Mazarrón FC, anotaba desde el saque de esquina un gol que dejó anonadados a propios y extraños. El atacante, nacido en Buenos Aires, se estrenaba en partido oficial con un gol olímpico ante el Olímpico y en el campo de la calle Olímpico. Aura pura para llamar a las puertas del mítico Olimpo y avisar a navegantes: al Bala habrá que seguirlo muy de cerca esta campaña.
Los pupilos de Radu Varcus gestionaron con calma esa renta mínima: el Totana amasaba más posesión, pero adolecía de colmillo arriba, mientras que los del Puerto amenazaban con mucha más soltura la meta rival cada vez que recuperaban el cuero. Tras un aviso de Vicente Meca en el minuto 19, que mandó alto un remate franco, llegó el primer sobresalto para la zaga visitante: un despeje comprometido de Álex Sánchez rebotó en un combativo atacante rojiblanco, pero el guardameta reaccionó de inmediato y se lanzó al suelo como un felino para neutralizar el peligro.
Tras la pausa de hidratación, el Bala mantuvo la compostura frente a un Loren que no cesaba en su empeño de generar peligro desde el carril diestro. Mención especial mereció Hamza al filo del minuto 40 con una acción de excelsa categoría: rompió líneas y sorteó rivales a su paso hasta pisar zona de peligro, donde solo la providencial anticipación de la zaga mazarronera evitó males mayores mandando el balón a córner. El despliegue del mediocentro marroquí fue, sin duda, una de las grandes sensaciones de los primeros 45 minutos.
Por desgracia, la tensión fue en aumento sobre el césped, cobrándose con ella la primera cartulina amarilla de la tarde: una amonestación por protestas desde el banquillo a Gonzalo Ochoaizpur, uno de los capitanes azules. Un presagio de lo que terminaría estallando al final del choque. En lo estrictamente futbolístico, Camilo rayó a un nivel sideral como mariscal de la zaga tiburona, bien arropado por coberturas solidarias decisivas como la del exmancheguista Gianluca Bertuzzi. Antes del descanso, el Olímpico rozó el empate con un cabezazo que se marchó desviado del poste izquierdo de Álex, la última opción de peligro previa a un intermedio que selló la ventaja mínima visitante.
Tras el paso por vestuarios, el Bala avisó primero con un chut desviado de su extremo izquierdo, Aitor Espinosa. El conjunto totanero tomó entonces el mando del partido, aunque el dominio cambió de bando poco después para los mazarroneros, que rondaron con insistencia la zona de tres cuartos hasta forzar el segundo tanto de la tarde. Corría el minuto 52 cuando, tras un desajuste defensivo local que acabó en saque de esquina, el capitán Fran Cortés cabeceó a la red, yendo acto seguido a celebrarlo con la hinchada visitante congregada en la grada.
Lejos de amilanarse, la respuesta del Olímpico de Totana fue inmediata. Apenas cuatro minutos más tarde, Sergio Bastida —uno de los futbolistas más queridos de la afición local— recortó distancias con un certero testarazo tras un servicio de Meca, quien le puso el balón con la ligereza de una pluma tras el saque de un córner en corto.
El choque apenas daba tregua a quienes estaban en la grada cuando un mal cálculo de Marc Aznar encendió todas las alarmas: el meta dejó atrás el cuero y Fran Cortés se lanzó como una leona a cazarlo, pero el propio guardameta ilerdense logró enmendar su pifia y anticiparse in extremis al delantero.
De inmediato rebrotó la tensión iniciada en el primer tiempo tras un empujón de Vicente Meca a Iñaki, quien acabó por los suelos antes del lanzamiento de una falta, saldándose con amarilla para el atacante totanero. Con los ánimos encendidos, Álex Sánchez firmó una intervención providencial al responder con un soberbio paradón a un testarazo de los locales, que seguían acariciando el empate poco después, en el minuto 69, con un remate que se marchó desviado en boca de gol.
Para colmo del estrés en el bando visitante, dos minutos más tarde Iñaki cayó lesionado. El autor del gol olímpico se dolía ostensiblemente de su pierna derecha, apenas pudiendo apoyar el pie, encendiendo la preocupación en la expedición del Puerto por la gravedad del percance. Antes de la segunda pausa de hidratación, tras el asedio del Olímpico, el excanterano del Albacete Balompié, Miguel Roldán, gozó de una última opción peligrosa que se marchó fuera, quedando la jugada invalidada por falta previa.
En el minuto 81, Andresito falló solo ante el cancerbero visitante, justo después de un mal bote del balón ante el que Álex logró rehacerse para despejar como pudo y permitir que su zaga alejara definitivamente el peligro del área. Poco después, tras una insistente reclamación de penalti por parte del Puerto de Mazarrón en el área totanera, el guardameta azul volvió a intervenir con otra gran parada junto a su poste izquierdo.
A falta de siete minutos para el final del tiempo reglamentario, José Lepe vio la segunda tarjeta amarilla (la primera la recibió por mano en el primer acto) al llegar tarde a un balón dividido. Su expulsión terminó de encender los ánimos en un partido donde la tensión ya rozaba el punto de ebullición.
Se igualó el número de futbolistas sobre el campo segundos antes de entrar en el tiempo de descuento: tras una falta de un jugador del Bala en un lance del juego, fruto del enfado Pedro Andrés dio a propósito con la bota en la pierna del infractor, viendo la roja directa sin más dilación. La nube de agua continuaba ennegreciéndose y la tensión iba en aumento, algo que trató de cortar de raíz el colegiado David Terry mostrando una amarilla por protestar al entrenador rojiblanco, Paco Lorca.
Cuando parecía que ya no había tiempo para más, Rubén cometió una falta en la que hasta el guardameta, Marc Aznar, subió a rematar. El tiro libre era propicio para colgar el balón al corazón del área; Safi ejecutó el envío y Andresito lo leyó a la perfección para controlar con el pecho, totalmente solo, y rematar con la diestra. Álex Sánchez llegó a tocar de manera estéril antes de que entrara en la portería, estableciendo el 2-2 definitivo sin tiempo para más.
Un empate con sabor a victoria para un Olímpico de Totana que fue por detrás en el marcador casi noventa minutos, mientras que los tiburones dejaron escapar una renta de dos goles que les costó dos valiosísimos puntos. Desgraciadamente, con la conclusión del choque, la cuerda se terminó por tensar del todo y se dieron numerosas trifulcas entre ambas plantillas y cuerpos técnicos que se prolongaron durante varios minutos, mientras el speaker del conjunto local rogaba con educación por megafonía que se detuvieran: «Solo es fútbol y hay niños mirando». Pese a que afortunadamente no hubo que lamentar incidentes graves, por el bien del deporte, ojalá no se repita nada parecido en lo que resta de temporada y ambos contendientes sigan demostrando lo que ya hicieron esa tarde en el Juan Cayuela: jugar al hermoso deporte del balompié.
El próximo sábado, a las ocho de la tarde, el Bala Azul recibirá en el estadio Playasol al Mazarrón FC en el derbi municipal mazarronero, un duelo siempre muy esperado por ambas aficiones y entidades. Por su parte, los pupilos de Paco Lorca visitarán la pedanía murciana de Santa Cruz para medirse al Atlético Santa Cruz dos horas antes, a partir de las seis de la tarde. ¡Que el fútbol no pare!
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